Futbol Quisqueyano

Porto tiene al Bayern contra la pared

Portugal Soccer Champions League

El Porto dejó encaminada la eliminatoria de cuartos de final de la Champions League con una victoria por 3-1 sobre el Bayern Múnich gracias a dos tantos de Quaresma, el primero de penal, y uno de Martínez. Por los alemanes, descontó Thiago.

El hecho de que sea Josep Guardiola el hombre a cargo de un plantel de tanta calidad que aún con cinco bajas, tres importantísimas, se puede dar el lujo de mandar a la cancha a cuatro Campeones del Mundo y uno Campeón de Europa. Esto es lo que se llama un equipo de pedigree, con raza.    Pero lamentablemente las bajas por lesiones de David Alaba (rodilla), Medhi Benatia (muslo),  Javi Martinez (rodilla), Franck Ribery (tobillo), Arjen Robben (cadera) y Bastian Schweinsteigen (tobillo) les hiban a ser de mucha necesidad.

El juvenil Porto que no sabe de jerarquías y si ha de apelar a la historia, se los demostró. Empezó ganando la partida psicológica en un Estadio do Dragao que se volvió un infierno para los visitantes. “Recuerden esto: 1987 y 2004″, rezaba la manta gigante con que la afición recibió a sus Dragones. Tendrán una media de 25 años y, según los Datos ESPN, una experiencia de 175 partidos disputados en la Champions League entre los once titulares – 14 menos de los que acumulan, nada más, Xabi Alonso y Philipp Lahm — pero también dos títulos de Campeones de Europa en los que mirarse; el primero cosechado, precisamente, ante el rival en turno.

Mauel Neuer,  cometió un error impropio de un arquero de su trayectoria.   Al minuto 1:23 de la primera mitad, Jackson Martínez, producto de un error de Xavi Alonso, se había internado en el área dejando metros atrás a Dante y Boateng y en el mano a mano, Neuer terminó por derribarlo. La rabia del arquero era tan visible como ensordecedor el grito de júbilo en la grada. Habían transcurrido apenas dos minutos del encuentro y los locales se encontraban con un regalo imposible de rechazar. Con maestría, Ricardo Quaresma puso el 1-0 desde los once pasos clavando el balón en la esquina izquierda de la portería.   Esto sucedia en el minuto 3 de la primera mitad.

La sorpresa cayó fatal al Bayern; desordenado, casi histérico, hasta recurrió al contragolpe. El Porto, mientras, disfrutaba. De manera que cuando se cumplieron diez minutos, Quaresma había firmado ya un doblete aprovechando el siguiente error defensivo de los de Guardiola. Dante perdió el balón absurdamente en una zona de mucho peligro y el capitán luso no dudó en sacar el mayor provecho para batir a Neuer por lo bajo. El rugido del Dragao resultó ensordecedor. Esperaban que el equipo que se había mantenido invicto desde enero diera pelea, incluso que se saliera con la suya, pero no tan rápido.

Pero el Bayern también tiene un nombre que respetar y los de Guardiola se volcaron en busca de la remontada. Presionaban y amenazaban. Como fuera, había que intimidar y provocar errores y, tiernito Casemiro, fue el primero en caer en la trampa. Hasta tres veces regaló oportunidades a balón parado a un equipo donde habita Xabi Alonso. Peor aún; a un equipo que tiene a Müller como rematador. Pero en el cuadro alemán pasaban cosas cada vez más raras y ni el histórico goleador germano supo atinar con el cabezazo. No veía la suya el Bayern y comenzaba a resignarse cuando a la media hora, Thiago les devolvió la esperanza aprovechando un error en el marcaje para rematar un centro de Boateng y poner el 2-1 en el marcador.

No sabían, entonces, que se trataba solo de una ilusión. Que cometerían un error defensivo más que sellaría su suerte. Porto se había quedado con las ganas de protagonizar la masacre que había anunciado la ventaja tempranera. Y Jackson Martínez era, de todos, el más ansioso por herir de muerte al cuadro germano. Tanto, que lo hizo humillando a Neuer con un golazo. El colombiano aprovechó un balón al que no llegó Boateng para sacar al arquero, regatearlo y, rematar a puerta vacía desde un ángulo tan cerrado que a cualquier otro con menos destreza se le habría acabado la cancha antes de disparar.

Ahí terminó el Bayern de enloquecer. También la grada, que no dejaba de alentar a los suyos y pitaba cada vez con más fuerza al rival. Movió fichas Guardiola para ahogar al Porto con la presión de Rode y Badstuber. Logró encerrar al Porto en su mitad, pero nada más pues hacía rato que el joven dragón se había encargado de fundirle las espadas.

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