Futbol Quisqueyano

Draxler y Di María: la pesadilla del Barça

PARÍS — A Unai Emery le ha regalado el PSG un diamante que responde por el nombre de Julian Draxler y en su primer examen de altura el díscolo alemán le ha demostrado hasta qué punto está preparado para convertirse en un crack.

A aquel futbolista en quien se fijó Arsene Wenger y que se presentó en sociedad brillando en el Schalke 04, le rescató el entrenador vasco del Wolfsburgo, en un fichaje de alto riesgo que, de sopetón, se ha demostrado excepcional. El germano se sumó a un grupo a medio camino entre la multitud y los elegidos… Y les catapultó.

“Ha despertado a Di María desde la competencia”, explicó en la propia tribuna de prensa del Parque de los Príncipes un periodista francés, argumentando que el argentino, que comenzó la temporada con el pie cambiado, es otro desde la llegada de Draxler, quien amenazó con incluso condenarle al banquillo y que se convirtió en esta histórica noche en su mayor aliado ofensivo.

El PSG destrozó al Barcelona a través de la exigencia física de un centro del campo excelso, ambicioso e intenso, rápido y hambriento. Pero le masacró en el marcador por medio de un vértigo en el que Cavani, autor del gol definitivo, demostró que su discurso de la víspera no era vacío.

“Ganamos todo, no solo yo”, afirmó el delantero uruguayo y entre esos todos sobresalieron un Draxler imperial y un Di María magnífico. Atrevidos y firmes con el balón en los pies, fueron una pesadilla de la que no pudo escapar un Barcelona sin capacidad ninguna de reacción.

Por la izquierda el alemán y por la derecha el argentino, apoyados por una segunda línea majestuosa y a la que Unai Emery le dio toda la responsabilidad en la batalla, fueron dos puñales que disfrutaron de una noche mágica frente a un rival desalmado, abatido y sin corazón.

O quizá fuera más adecuado decir que fue un rival al que le arrancaron el corazón a dentelladas, mordiendo en cada jugada, convertidos en los primeros defensas de una presión que ahogó a ese Barça cuya grandeza desapareció como no pudo sospechar.

El PSG tiene hambre de gloria. Lo demostró esta noche. Y tiene mimbres en los que apoyar esa ilusión. Entre todos ellos, Draxler, el último en llegar, y Di María, el último recuperado para la causa por Unai Emery.

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